Me porté muy mal en el parque y tú crees que debo ser castigado en público. Eres muy estricto, me tratas como a un niño travieso y crees en la disciplina tradicional, como darme nalgadas sobre la rodilla de mamá. Avergonzarme en público me da una buena reprimenda y te aseguras de que todos sepan lo que les pasa a los niños traviesos.